Imagen tomada de http://www.knutsford-scibar.co.uk

Hace ya unos años por medio del profesor Pere Casulleras, tuve conocimiento de la existencia de una teoría que explicaba las causas del éxito de los Stradivarius. Al parecer, según esta teoría (todavía estoy intentando buscar fuentes que lo ratifiquen) parte del éxito de los Stradivarius se debió justamente a un retardo en el crecimiento de los árboles cuya madera fue utilizada para la construcción de estos fantásticos instrumentos.

Dicho retraso de crecimiento estuvo relacionado con una breve glaciación que afectó a Europa hacia el siglo XIII afectando al desarrollo de algunas especies vivas.  Su efecto sobre algunas especies arbóreas fue que su madera resultó tener una compacidad superior a la habitual, betas más apretadas y en consecuencia una capacidad de reflexión del sonido mayor.

Al parecer a partir de este descubrimiento se comenzó a trabajar en la elaboración de un hongo que produjera un proceso parecido (retraso en el crecimiento del árbol). La reciente publicación en la revista científica Live Science de la aparición de unos violines que aparentemente superan en calidad a los Stradivarius y cuyo éxito se debe a que se ha utilizado madera infectada por un hongo me da una pauta de que quizás aquella teoría no era errónea.

Al día de hoy la influencia del barniz sobre el éxito en la sonoridad de los Stradivarius sigue siendo cuestionada.