Muchos cinéfilos no dudarían demasiado en acudir al cine y comprar entradas para esta película esperando ver una nueva y gran obra maestra del eminente director. Sin embargo se sorprenderían al saber que la película llegó a su fin con la sala vacía en  la noche siguiente de su estreno en Barcelona en una de las salas más concurridas de esta ciudad. Es posible que aquellos espectadores que lleguen al final sean invadidos por una profunda decepción.

Un despliegue de recursos, poesía visual, excelente fotografía (no podemos decir lo mismo del montaje, los cambios plano no siempre están logrados y descolocan al espectador) y una banda sonora de una calidad indiscutible. ¿Qué hay para cuestionar entonces?...

El guión se basa en una historia sentimental mal sustentada en elementos incoherentes y poco realistas. El hecho de elegir Argentina como el escenario donde se desarrolla gran parte de la historia parece justificar la presencia de un sinnúmero de tópicos innecesarios e incluso forzados, situaciones que no tienen ni pies ni cabeza y que confunden escondiéndose tras una metáfora que alude al vacío.

Filmada mayormente en blanco y negro y en color cuando el guión lo justificaba, es interrumpida por algunas licencias poéticas rayanas en el ridículo. La aparición del personaje interpretado por Carmen Maura (basta decir que el mismo personaje fue pensado originalmente para Javier Bardem) es absolutamente injustificada, absurda y denigrante. Para la actriz, lo que pudo ser un reto en su carrera se quedó en una ridiculización de su imagen. Lamentablemente no fue denigrante su actuación sino el papel que le tocó interpretar.

Para aquellos que no puedan evitar ver la versión doblada al castellano (doblaje para España) deberán saber que los personajes argentinos han sido ridículamente doblados por actores españoles que hablan con una cantinela más propia de un vendedor de mercado siciliano que de un ciudadano porteño. Particularmente pienso que no era necesario doblar a actores castellanoparlantes que hicieron su papel en español aunque con un acento y jerga diferente que a estas alturas ya no puede ser ajena a la capacidad de comprensión de cualquier español medio.

Como comparto en gran parte algunos aspectos de la crítica de Carlos Boyero aparecida en El pais el 26 de junio (adjunto el enlace más abajo) me he ahorrado algunos comentarios para no redundar en lo mismo.

Con todo no dejo de recomendar esta película por su valor como arte visual y por el trabajo de algunos de los catores (esencialmente el de Maribel Verdú).

Para más información acorde con la línea de esta crítica recomiendo una visita al siguiente sitio.