«la facilità del canto, la spontaneità dello stile, e la gaietà delle frasi». Musica Sacra, «La Provincia di Lucca», X/18, 24 luglio 1880. Ésta fue la critica que el periódico local de Lucca publicó unos días después del 12 de julio de 1880, fecha de la primera y única representación en vida de Puccini de la Misa que hoy escucharemos. La favorable opinión sobre la calidad musical de la misa le dio impulso para acceder poco tiempo después al Conservatorio de Milano. De más está decir que este comentario estético no fue compartido por la Iglesia que vio en la obra demasiado lirismo. La Misa a cuatro voces fue compuesta con una doble funcionalidad. Por un lado se destinó a la conmemoración sacra de San Paulino, patrono de la ciudad de Lucca; por el otro, fue el examen final de Puccini del Instituto Musicali de Pacini en la misma ciudad. Como requisito para la realización del examen se le solicitó la composición de una obra vocal e instrumental que fuera sacra o teatral. Dado que Giacomo ocupó el quinto lugar en la generación de los Puccini que trabajaron para la Iglesia, seguramente disponía de mejores recursos materiales y estaba más familiarizado con los procedimientos compositivos que en la composición teatral. Sin embargo una experiencia vivida hacía unos años atrás lo llevaría por otro rumbo: en 1975 tuvo la oportunidad de escuchar la Aida de Verdi. Este episodio imborrable para el músico determinó su destino artístico. En la misa se conjugan ingeniosamente rasgos de la polifonía tardo-renacentista y barroca con elementos líricos. El diseño melódico de las líneas, el tratamiento armónico, largas secciones de coro al unísono, cierta libertad armónica, la conducción de voces y la secundarización del texto respecto a la música, son todos aspectos que acercan la misa hacia lo lírico. Hay quien encuentra una influencia wagneriana en el tratamiento motívico de la obra, sin embargo es posible que este aspecto venga dado desde una concepción retórica semejante a la que rigió a la música vocal de los siglos XVII y XVIII. Por otra parte la fuga del Cum Sancto Spiritu y algunas secciones contrapuntísticas se ciñen estrictamente a los principios del contrapunto dieciochesco. Aunque tanto en la obra dramática como en la escasamente conocida música sacra pucciniana se identifican reminiscencias arcaizantes que enfatizan la solemnidad o majestuosidad de un determinado episodio, no hay que olvidar que la misa fue el resultado de un ejercicio de composición. En cierta medida había patrones pre-establecidos e impuestos, sin duda, por los profesores de música del conservatorio De todos modos Puccini logró en un estilo más extrovertido en detrimento del rigor técnico. Algunas de estas licencias fueron la poco habitual disposición del texto que transgrede las reglas el estilo eclesiástico y complica la intelegibilidad del texto, la presencia de inhabituales resultantes armónicas producidas por la conducción de voces y la composición de un Sanctus mucho más breve que lo habitual. Huelga decir que tales decisiones por parte de Puccini no pudieron ser producto de la inexperiencia y el desconocimiento de la composición litúrgica sino que manifiestan el intento del compositor por introducir sus ideas personales. En el Credo, compuesto dos años antes que el resto de la misa, es notorio el desenfado de Puccini; esta sección posee los pasajes más complejos de interpretar de toda la obra y constituye su punto cúlmine. Puccini no volvió a escuchar la misa y seguramente contaba con que el público no se acordara de ella; reutilizó algunas secciones como el Kyrie y el Agnus Dei para Elgar y Manon Lescaut respectivamente en secciones nada devocionales. Si bien podemos recordar que en períodos anteriores compositores como Bach reutilizaban sus obras (mayormente también, funcionales), pocos han tenido el atrevimiento de “profanar” a tal punto una música concebida para un texto litúrgico. ¿Puede ser más evidente acaso la preferencia de Puccini por la composición dramática? ¿Pudo ser más legítima tal desacralización? Es más habitual de lo que se cree que obras de estas características permanezcan olvidadas por muchos años, en su momento fue compuesta con un propósito concreto, una funcionalidad determinada. Toda “música de uso” corre el riesgo de seguir esta suerte a menos que su compositor se gane el reconocimiento del público y el interés de los investigadores. El proceso de re-interpretación de la Misa a cuatro voces siguió el mismo camino que la mayoría de las obras de “segundo orden” de compositores que destacaron en el ámbito dramático: luego de consagrarse la grandeza de un genio y sólo en este caso, comienza a despertar interés la obra de sus inicios. No fue posible su puesta en escena hasta que se realizara la primera publicación de la obra. Tras un litigio entre Millis Music y Ricordi (que tenía los derechos sobre toda la producción artística de Puccini desde sus primeras óperas), ambas casas obtuvieron la licencia de publicación. La primera reposición fue en Chicago en 1952 y fue Michel Corboz, en 1999, quien la interpretó en el escenario original de Lucca. Sería desacertado esperar escuchar en esta misa, compuesta para una función específica y recursos limitados, la grandiosidad de las últimas óperas de Puccini en las cuales el compositor, con un estilo perfectamente consolidado, tuvo libertad de juego y expresión. Sin embargo no podemos privarnos el placer de disfrutar de una de las obras menos conocidas y quizás la menos interpretada en España de Giacomo Puccini.
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Primero un saludo y mi enhorabuena por tu blog.
Y te escribo para pedirte un favor/permiso.
Nuestro coro va a trabajar la Misa este año, y quisiéramos en las partituras añadirles un comentario ilustrador sobre la obra.
¿Podríamos utilizar tu texto?.
Gracias anticipadas.
M.
Claro que sí!! Encantada estaré! Te gradecería que me enviases un archivo con una copia del programa así me sirve como antecedente.
Muchas gracias por tu consideración.
Perdona el retraso.
No había visto tu respuesta, perdí la dirección y he llegado de nuevo haciéndo una búsqueda vía Puccini.
Te cuento.
Hemos empezado los ensayos y espero que podamos cantarlo este año, a ver...
Si quieres podríamos poner tu escrito en las notas al programa, es lo más documentado que he visto.
El coro es la Coral Salvé de Laredo, y tal vez se cante dentro del Festival de Santander, aún no se nada concreto.
Ya me dirás que te parece la idea.
Voy a guardar el enlace, pero en cualquier caso puedes escribirme a mi mail.
Gracias de nuevo y hasta pronto.
M.