Nuevo museo de la música en Barcelona
Luego de varios años de ardua espera, se ha reabierto el Museo de la Música de Barcelona. En su anterior emplazamiento, la Casa Cuadras (donde actualmente funciona la Casa Asia) se conservaba una colección de cerca de 3000 instrumentos que han sido trasladados e incorporados a una nueva colección más amplia y diversa.
Si bien hubo que esperar mucho tiempo e invertir una cuantiosa suma de dinero, el nuevo proyecto posee algunas carencias logísticas y conceptuales.
El emplazamiento museológico es atractivo y se han incorporado interesantes ideas, hoy posibles por contar con recursos multimedia. No es menos atractivo el material que se expone. Es quizás el cómo se expone, el aspecto más criticable del nuevo Museo.
En la actualidad la mayor especialización profesional ha hecho que existan investigadores y otro tipo de profesionales dedicados por completo a trabajar en torno a temáticas muy concretas. Considero que hubiese sido aconsejable poder recurrir y consultar a las personas que más conocimiento pudieran tener sobre algunos aspectos. Es algo decepcionante, hoy en día, encontrar un museo de la música en el cual solamente se expongan instrumentos como si éstos fuesen los únicos elementos constitutivos de este maravilloso arte. No pretendo decir con esto que sea necesario introducir en una vitrina un coro de niños o un cuarteto de cámara, pero sí es verdad que hay otro tipo de materiales relacionados con la música que son de gran aporte para comprender su desarrollo. Sería injusta si no mencionara a este respecto que se exponen unos cilindros de cera, algunos artefactos antiguos de grabación (gramófono, megáfonos, cajas de música, etc.) y algunas fotos que atestiguan el progreso de la grabación musical. También hay que decir que el recorrido circular del museo puede hacerse en paralelo a una guía cronológica desarrollada con recursos multimedia en la que se expone la “evolución” de la música en el tiempo y se muestran imágenes de manuscritos e impresos musicales, imágenes y grabados con escenas de música y algunos elementos sobre notación musical. Sin embargo, el acento está puesto principalmente en los instrumentos musicales.
El recorrido museístico es circular y presenta una única posibilidad de circulación. Aunque podemos adivinar cual es la temática que se desarrolla en cada sala, el criterio es cuestionable.
En la primera de las salas hay una aparente distribución de instrumentos por familias. Dentro de una misma vitrina se incluyen instrumentos de épocas y latitudes muy distintas porque el criterio que prima es el principio sonoro bajo el cual se rigen. Así, un bombo legüero de Argentina (en bastante mal estado para lo reciente de su fabricación) aparece junto a un tamboril catalán (sin baqueta).
A continuación se entra en un sector aislado en el cual se proyecta un audiovisual genérico. El habitáculo está rodado por vitrinas en cuyo interior se adivinan instrumentos. Las luces de las vitrinas están apagadas y se encienden alternativamente en función del contenido audiovisual que se presenta. Como idea didáctica es sumamente interesante, sin embargo es problemático el hecho de haber utilizado sonidos de instrumentos aproximados a los que se muestran. Por sólo mencionar un ejemplo, cuando sonaba el clarinete en si bemol, la luz que se encendía permitía ver un requinto.
En las dos salas siguientes comienza el recorrido por épocas. Instrumentos de familias distintas y de tradición centroeuropea se distribuyen hasta llegar al siglo XX. Se comienza directamente a partir de los instrumentos del barroco. No aparecen referencias a los consort de violas, flautas o cromornos frecuentes en el renacimiento. Para aparentar la integridad de todos los instrumentos, se los ha provisto de cuerdas, cañas y todo tipo de repuesto correspondiente dependiendo el caso. El problema está, por ejemplo, en que, un violoncello del siglo XVIII difícilmente pudiera llevar cuerdas de metal. Sin embargo, en el caso que se muestra, las recuerdas repuestas son entorchadas de metal.
Entre ambas salas hay una sala pequeña y que se escapa del recorrido principal que está destinada a las exposiciones temporales. En este momento la temática de las salas es la de compositores catalanes. Al parecer, Catalunya no ha tenido producción musical previa al siglo XIX. Sólo aparecen manuscritos, libros de bibliotecas, instrumentos y fotografías de músicos y de la actividad musical de los siglos XIX y XX.
La última de las salas está organizada por instrumentos según continentes. Lo que queda por mostrar aquí es bastante escaso.
El recorrido termina con el sector interactivo en el cual los visitantes pueden probar algunos instrumentos que se dejan a disposición y experimentar con ellos.
La información anexa presenta varios inconvenientes que van desde la distribución y selección del discurso hasta la difusión de información escasa e inexacta. Las referencias a los objetos aparecen con letras blancas adhesivas colocadas directamente sobre los cristales. Esto hace muy difícil hallarlas y leerlas. Las referencias más genéricas que corresponde a la sala o sector de la sala, también aparecen en caracteres blancos sobre paredes blancas. Quien tiene la suerte de dar con el texto de casualidad, difícilmente pueda leerlo. De cada instrumento sólo aparece el nombre y los datos del constructor o el coleccionista y un año aproximado de datación. No hay ningún tipo de información añadida que sería interesante (por ejemplo la forma de producción del sonido o los posibles usos del instrumento). En algunos casos las etiquetas no coinciden con el objeto al cual se está señalando.
Si bien es imposible tener una colección que posea un ejemplar de cada instrumento existente sobre la faz de la tierra, una exposición de estas características, tan centrada en la cuestión organológica debería contemplar la existencia, al menos gráficamente, de algunos instrumentos musicales que fueron tuvieron difusión. Prácticamente no aparecen flautas dulces, no hay virginales ni pianoforte, hay escasos instrumentos de percusión.
Es un aspecto diferente, sin embargo, la omnipresencia de
Sobre la guía histórica representada con medios visuales y de la que antes hice referencia, he de decir que presenta varios conflictos de contenido y de expresión. Como también sucede en los carteles informativos generales repartidos por la sala, el contenido conserva ideas que ya han sido cuestionadas en
Considero que un museo musical adecuado a las necesidades actuales tendría que haber sido enfocado de un modo más abierto e integrador. La música no es posible sólo gracias a los instrumentos. También los escritos musicales, las referencias a la transformación de las distintas agrupaciones instrumentales y vocales, referencias a la imprenta musical, la publicidad, la prensa, etc, son elementos que hoy resultan esenciales para un investigador musical. En tiempos en los cuales promulgamos por la interculturalidad y la interdisciplina, un proyecto de estas características en el cual se ha invertido tanto tiempo y dedicación no puede padecer carencias como las que pueden detectarse rápidamente por cualquier visitante no erudito en el tema.

Jorge Conde dijo
¡Que bien, un museo de la música! Con lo que me gustan a mí los museos... Pues he encontrado una página que habla también de este museo y hay fotografías de la gente que ha estado.
La dirección es la siguiente, por si le quieres echar un vistazo:
http://www.trivago.es/barcelona-31965/museoexposiciongaleria-de-a...
30 Diciembre 2009 | 04:46 PM