CONCIERTO DE KOTO
El martes 16 de enero asistà a un concierto de koto, evento impensable para mà hace sólo unos 10 o 15 años. Misteriosamente se promocionó como "concierto para arpa japonesa". He de confesar que me llamó especialmente la atención y fui esperando escuchar el sonido de un "arpa" japonesa. Ahorrarse el término técnico no es más que una forma de cultivar la ignorancia de la gente proporcionando información distorcionada. Creo que a estas alturas mucha gente, y más en Europa, sin necesidad de ser un especialista, ha oÃdo hablar alguna vez del koto.

Hay una diferencia esencial entre ambos instrumentos - el koto y el arpa - que es que pertenecen a familias distintas. Recomiendo especialmente la clasificación que Hornbostel hizo en su momento de los instrumentos musicales (para muchos es hoy criticable debido a su criterio "demasiado positivista" , para mà su trabajo no deja de ser una de las mejores contribuciones a la disciplina musicológica). En el arpa, como todos los instrumentos semejantes a la lira, las cuerdas emergen de la caja de resonancia, el cuerpo del arpa es el que resuena- El koto podrÃa agruparse con la familia de los salterios: instrumentos con caga de resonancia horizontal, cuyas cuerdas se disponen en forma paralela a la tapa superior (más parecido a las guitarras de hoy). Los instrumentos de esta segunda familia normalmente necesitan de otros artilugios que no isan las liras ni las arpas: los puentes que, fijos o con posibilidad de movimiento se colocan entre las cuerdas y la tapa de la caja de resonancia contribuyendo a definir la altura relativa de los sonidos.
Más allá del error de publicidad, considero que el concierto fue muy interesante y he de aplaudir la selección cronológica del repertorio que iba desde la tradicional y archiconocida melodÃa japonesa, Sakura, hasta música de compositores del siglo XX. Fue especialmente interesante la incorporación de algunas piezas vocales (la intérprete cantaba mientra se acompañaba con el instrumento, como era frecuente en la época) que aludÃan insistentemente a las aves y a su capacidad de ver el mundo desde una perspectiva más global, una perspectiva no humana. Entre estas melodÃas hubo una que fues especialmente curiosa. Una melodÃa del siglo X que resultó ser increÃblemente tonal y estrófica, guardaba una increÃble semejanza con las canciones o villancicos estróficos de renacimiento europeo. Una etructura formal, estructural, poética y musical que, aparentemente el hombre europeo del siglo X no desarrollaba. Sin embargo. desde una perspectiva, asumo, absolutamente occidental, parecieron mucho más arcaicas las composiciones de siglo XX.
La interpretación tuvo sus grises, algunos conflictos de afinación y de impresición en la digitación, sin embargo esto fue compensado con la gracia y la capacidad de trasmición de la intérprete.
Lamenté notar que el snobismo del púvblico, gran parte de la gente que asistió no pudo contener sus risas, dormirse, bostezar o conversar incansablemente durante el concierto que no superó la hora y media. Pero eso sÃ, podrán decir a sus amistades que ellos han escuchado un "arpa japonesa" en vivo y en directo.
Ojalá nunca perdamos la posibilidad de acceder a este tipo de eventos y desarrollemos la competencia suficiente como para poder apropiarnos de estas experiencias.